Salgo de casa a las 6 y media, bici al coche y a la carretera. Nada mas salir de Vitoria empieza a llover, mal empezamos, el resto de viaje a ratos cae a ratos para.
A la 8 llego a torrecilla y hago la inscripción, veo a bastantes conocidos de La Bicicleta, Ciclos Iñaki… Me cambio, crema calentadora, comer algo y a línea de meta. Por delante tenemos 70km con 2500 metros de desnivel positivo.
Se va a dar la salida y empieza a caer xiri-miri. Salimos y nada más empezar la subida la gente se pone a tirar como si fuera una carrera de rally.

Pff, quería ir con los de delante pero bajo el pistón y me pongo mi ritmo que 70 kilómetros son muchos kilómetros. Empieza la bajada y primera gracia del día, a cruzar un río, bici al hombro y a pasar con agua hasta las rodillas. Sigo y a unos cuantos metros todos los de delante parados en un puentecillo que pasa por otro río. Un Ciclos Iñaki se ha ido de cabeza al agua y están sacando su bici, que con la fuerza que bajaba el río les costó lo suyo. Bueno todo se ha quedado en un susto. Seguimos y al terminar la bajada nos agrupamos en un llano de carretera, vamos unos diez. Pronto empieza la subida y cada uno a su sitio. Por delante se van ocho y yo subo a mi ritmo. Llego arriba y después de una bajadita llego al primer avituallamiento (Torre en Cameros). No paro porque tengo agua y comida suficientes, sigo y tras unos 10 minutos por carretera empieza un difícil sendero de subida que obliga a echar pie a

tierra, ya veo a unos cuantos a lo lejos, calculo que mas o menos me sacan un minuto. Paso por Muro en Cameros donde hay que pasar un sospechoso largo charco marrón que no huele demasiado bien, no se cuanto cubre así que no me la juego a meter los bujes en el agua, me bajo y a patear, mejor no pensar de que era el charco. Seguidamente empieza una subida técnica y bastante empinada de unos 30 minutos, con zonas de pateo. Llego al avituallamiento que hay al coronar Terreruelo donde me engrasan la cadena mientras me llenan el bidón y me dan un bollito. Empieza la bajada, media hora de prácticamente todo bajar. Me lo paso en grande por esos preciosos hayedos, senderos embarrados muy divertidos (para mi por lo menos) y el final con una bajada de piedras que me deja los brazos hechos trizas. Por el camino he pillado a Odei de Ciclos Iñaki, nos paramos un ratillo en el avituallamiento de Torrecilla, comemos, bebemos… Hasta ahora he disfrutado muchísimo, pero el infierno está por llegar. Empezamos a subir,

primero por carretera, luego por pista, cada vez esta peor la subida, más empinada, más rota. Subimos en bici hasta que ya nos asqueamos y empezamos a patear, tranquilamente, sin prisas. De los 750 metros de altitud de Torrecilla subimos hasta los 1370 de Fuente la Yegua, nos cuesta cerca de una hora. La niebla y la lluvia aparecen, estoy empapado, embarrado y el frío que todavía no había sentido aparece. Odei se queda atrás y sigo solo. Pensaba que ya quedaba poco, todo crestear por los montes, pero no. Cada subida se me hace eterna. Llego a una larga bajada por carretera y me pillan tres, bajamos muy rápido y los frenos empiezan a chirriar, me he quedado sin pastillas. Ahora si que pienso que queda poco, pero otra vez estoy equivocado. Empezamos a subir y me quedo, voy muerto. Me cruzo con unos montañeros, les pregunto a ver si queda mucho y me responden que ahora viene una subida donde tendremos que andar un buen rato, que bien. Sigo, y cuando veo el subidón, y los de delante a lo lejos pateando, se me viene el mundo encima. Me cojo al manillar y mirando al suelo subo como puedo. Me empieza a pasar gente, que pasen, ya me da igual la clasificación, solo pienso en llegar y ducharme. Llego a un llano, pienso que ya he terminado de subir, pero giro en una curva y no, no puede ser, hay que subir más. Ya me empiezo a plantear que ostias hago ahí, como me he levantado a las 6 de la mañana lloviendo para esto, pudiendo haber salido ayer de fiesta con mis amigos, haberme quedado en la cama hasta las 12 ¿Merece la pena esto? Me pasan otros tres, van montados en bici, yo paso, no tengo ganas ni de intentar trepar por esos caminos, sigo andando. Por fin algo de bajada, llego al último avituallamiento y allí están los tres que me habían pasado antes. Seguimos, nos dicen que ya queda poco, subir un montecillo que nos señalas, bajar un poco, otra subida a media ladera y por fin la bajada que lleva a meta. Subiendo se me van, no puedo ni con el alma. Por fin llego, empiezo a bajar y casi me quedo sordo del ruido de los frenos, es una bajada preciosa, con muchísimas trialeras, pero casi no tengo fuerzas ni para agarrar el manillar, tengo algún susto que otro. Vuelvo a pillar a los tres de antes, les paso, cojo a otro con el llego a meta, por fin.

Estoy tiritando de frío, no tengo ganas ni de comer nada, me voy directo a las duchas, dejo la bici fuera y me meto corriendo, por fin algo de calor. Me duele todo, voy a por las patatas a la riojana que pone la organización, hablo con el trío con el que he ido al final y luego con los Ciclos Iñaki, echando unas risas con la caída al río y más historias. Después de unas horas allí sentado, vuelta a casa.